¿Me sigues?

Aquí vengo con una nueva entrega de “Como yo lo hago” para empezar el año actualizando cositas. Y es que no me he olvidado de esta sección, obvio. Lo que ha sucedido es que en estos dos últimos meses he publicado y promocionado mucho, así que el tiempo libre que me quedaba no fue demasiado. Tampoco me olvido de que os prometí explicaros cómo maqueto y tips para publicar en Amazon pero este artículo que hoy os traigo llevo tiempo con él en la cabeza y quería compartirlo cuanto antes. 

Pues sí, voy a hablar brevemente de la credibilidad del autor. Algo a lo que parece que no suele darse importancia entre ciertos autores pero que para los lectores es algo importantísimo. Si un autor promete sacar un libro, da fechas, prepara merchandising… y luego cancela la publicación, ¿cómo os sienta? Depende del motivo, diréis algunos. Ya, sí. Pero incluso con un buen motivo, sienta mal, seamos sinceros. Si el autor tiene un motivo de peso, lógicamente lo comprendes, lo aceptas y te aguantas. Está mal igualmente, pero a veces esas cosas pasan. Eso sí, cuando te dan explicaciones sin sentido, automáticamente le pones a ese autor la etiqueta de “no confiable”, lo que puede llegar a significar que lo próximo que saque, se lo vaya a comprar Rita la cantaora. ¿O no es así? 

Ante todo, cuando quieres publicar tus historias, una cosa a tener siempre en cuenta es no mentir. En nada. Bastante “mentimos” ya en las historias para despistar en la trama, ¿no? (Bueno, a veces eso también es algo molesto en alguna ocasión si no se sabe llevar bien pero ese es otro tema) Si decimos que en tal fecha sacaremos tal historia, es porque estamos convencidos de que algo así podemos llevarlo a cabo. Sin excusas. Si prometemos en la sinopsis que hay humor, o suspense… es porque el lector es lo que va a encontrarse. No podemos venderles algo que no existe sólo por ganar dinero. No nos gustaría que nos lo hicieran a nosotros, así que intentemos no cometer ese gran error. 

Una sola vez en todos estos años he tenido que cancelar la publicación de un libro después de decir que lo haría. Fue hace ya tiempo, con el punto de vista de George (saga What if) En realidad tenía terminado el primer libro, corregido y a punto de subirlo a Amazon pero algo me decía que no lo hiciera, que faltaba algo. En esa única ocasión me pudo más la responsabilidad de ofrecer algo realmente bueno a los lectores más que cumplir lo prometido. Me sentí fatal por ello de todas formas y lo que hice fue compensar publicando en la fecha acordada “Borradores“, un libro con una maquetación incluso en color, en el que incluía fragmentos de historias todavía no publicadas (también un capítulo de ese punto de vista de George) Por suerte la gente lo comprendió y recibió de buena gana ese otro libro. Intenté compensar como pude aquello y parece que incluso hizo más ilusión Borradores, ya que tenía mucho de más personajes, incluyendo a George, y todos quedamos más o menos contentos. Eso sí, no he vuelto a faltar a mi palabra después de aquello. Si lo hiciera de nuevo, ya sería como para abofetearme en la distancia con la terrible indiferencia del lector. Pero es que hay autores que esto lo tienen como dinámica. Prometen publicar una historia, pasa el tiempo y se echan para atrás con cualquier excusa. Esto lo hacen una y otra y otra vez. Claro, luego se sorprenden de no tener más lectores fieles. Para mí es lógico que eso suceda, porque los lectores dejan de creer en ellos. Pero a ellos y a su ego, les cuesta asumirlo.

Hay que respetar al lector, eso siempre, por encima de todo. He tenido ocasiones en las que realmente no era capaz de moverme siquiera y he seguido adelante con lo prometido. No es algo extraordinario por lo que merezca reconocimiento, es que esto es lo que todos tendrían que hacer y evitarían muchos problemas. Hacer un sorteo de un ebook y tardar meses en enviarlo o peor aún, ni siquiera contestar a la persona ganadora, hace que ni esa persona ni todos los que le conocen, confíen de nuevo en ese autor, sea para un sorteo o para lo que sea. Preocuparse por cumplir con lo prometido es algo fundamental que parece que se les suele olvidar a menudo a muchos autores. Yo ya no sé si por divismo, pasotismo o por qué motivo. Pero esa actitud no dice nada bueno del que lo hace. Romper la confianza de quien te la ha depositado con tanto entusiasmo y cariño a mí me dolería infinitamente. No parece que a todos les suceda y yo creo que está bien recordarlo.

Que luego no vengan los lamentos.

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