¿Me sigues?

A veces hay lectores que me preguntan si he probado suerte con alguna editorial o si me he presentado a algún concurso literario de los que organizan. Me cuesta dar una respuesta que no suene seca o borde y ojalá con este breve post logre explicar la pregunta del millón para muchos. No soy la única que opina así, cada vez hay más gente que se autopublica por los mismos motivos que yo y por fin parece que la gente va viendo más normal lo que voy a contar a continuación.

Y es que sí, a mí me encantaría que una editorial seria me llamase y me pusiese encima de la mesa un buen contrato en condiciones. Y sí, me han contactado editoriales, también las grandes, pero no he hecho nada con ellas. ¿Por qué, loca? ¡Venderías mucho más! ¡Te podrías hacer rica! ¡Serías conocida en el mundo entero! ¡Te harían inmortal! ¡¡Podrías tener un unicornio como mascota!!

He de decir que veo más factible lo último que el resto de cosas. ¿Por qué? Pues bien, he estado en el mundillo literario o cerca de él desde hace años. Primero fui bloguera y leía a gente que lo intentaba con editoriales y concursos… y también contaban lo que había alrededor de todo ello. Después comencé con la revista online de Pandora Magazine. Ahí tenía trato directo con editoriales y autores varios, tanto grandes como pequeños. Me contaban ciertas cosas aparte de hablar de temas profesionales, me explicaban lo que había detrás. Veía cómo se las gastaban las editoriales de primera mano y no me gustaba un pelo ni lo que veía ni lo que me contaban. Y después de todos esos años, comencé a pensar seriamente publicar algo de lo que solía escribir. 

Mentiría si dijera que no se me pasó por la cabeza enviar algún manuscrito a alguna editorial. Pero todo lo que sabía se me vino a la cabeza y decidí probar suerte con la autopublicación. Cuando empecé las cosas no eran tan complicadas como cuando Amazon comenzó con los autopublicados pero la gente todavía nos veía como “esa gente que no ha conseguido que una editorial le publique su libro”. La verdad es que yo nunca lo intenté. Nunca llamé a ninguna puerta. Antes de hacer algo, siempre suelo informarme de todo (incluso con agentes literarios, que también telita…) y no pude contemplar seriamente la opción de publicar mis historias con editorial. Y por fin llegamos a los motivos:

  • Me gusta ir a mi ritmo. Una editorial te marca los tiempos. Te dice que tienes que enviarle X el día marcado y para mí eso es estresante. Escribo porque me divierte y relaja. A veces me pongo a escribir una historia y la termino en un mes y otras veces no me apetece y empiezo con otra. Eso con una editorial iba a ser complicado. Pero es que si me obligan a escribir, lo haría sin ganas y se notaría en el resultado final.
  • No quiero que me digan lo que puedo o no escribir. Con esto me refiero a las correcciones que suelen hacer. Te dicen si un personaje no les gusta, si creen que esa parte de la trama no se lleva ya, si quieren que llegue a X páginas y tienes que rellenar con descripciones… Pero es que si a mí me gusta un personaje, quiero que sea como yo quiera, si la subtrama no está “de moda”, no me importa en absoluto y jamás escribiría relleno (además de odiar las descripciones que ni vienen a cuento)
  • Soy una friki de las ediciones. Y claro, en las editoriales te dicen que el libro va a ser de tal forma y no puedes decirles que quieres que tenga dibujitos y tonterías varias en la maquetación porque amablemente te van a recordar que ellos son los que saben y que tú te dediques a escribir y ya. Por ejemplo, a mis ediciones en papel siempre les meto una maquetación diferente, algo que me encanta ver en un libro. Tienen muchos detalles y es algo que no podría hacer si no fuera autopublicada. Con la portada, igual. Me gustan las cosas tal cual las tengo en mi cabeza y me costaría aceptar que son otros los que tienen que hacer ese tipo de cosas.
  • El precio lo marcan ellos. Pero yo sigo sin ver justo que pongan a diez euros un ebook. Pero claro, hay que pagar a muchos intermediarios y al final el autor se queda, en el mejor de los casos, con un 10% de lo que se gane. A veces me pregunto cuánto ganaría estando publicada con editorial. Si a lo mejor el volumen de ventas se incrementaría tanto que con ese porcentaje ganaría más que ahora. Luego recuerdo lo que cuentan en privado muchos autores que en público dicen ganas mucho… y encuentro la respuesta.
  • Mi historia dejaría de pertenecerme casi por completo. Porque yo ahora, si quiero regalar mi libro, lo hago y nadie viene detrás a pedirme explicaciones. Si quiero hacer una promoción, la hago y listo. Si quiero ofrecer merch, preparo un pack y lo incluyo con el libro en cuestión. Si me apetece anunciar que escribo una nueva historia, hablar del título, los personajes, publicar un edit, marcar una fecha de publicación… Todo puedo hacerlo en la actualidad siendo autopublicada. Si estuviera con una editorial, son ellos los que deciden lo que me permiten hacer o no con respecto a todo eso y más. Adiós al chafardeo, adiós a compartir fragmentos de lo que voy escribiendo… Adiós a prácticamente todo lo que más me divierte de escribir.
  • Voy bien servida de ego, no necesito postureo para sentirme mejor como escritora. Al principio juro que pensaba que realmente había gente que se sentía orgullosa de haber sido publicada con cualquier editorial. Y si a ellos eso les hace feliz, yo ahí no me meto. Lo gracioso viene cuando se sinceran en privado y empiezan a hablar de lo bien que queda poner “publicada por X editorial” en la bio de sus redes, que si parece más profesional, que les da igual que incluso en esa editorial les traten como basura… A mí que me perdonen pero no necesito nada de eso para ser feliz…

Seguramente hay más motivos como por ejemplo no fiarme de sus contratos, o saber que suelen querer publicarte si tienes muchos seguidores y no haberse leído siquiera una página que hayas escrito. También está el hecho de que, si te consideran escritora “de segunda”, puedes olvidarte de que te hagan promo más allá de avisar de fechas de publicación. Hay editoriales que ni siquiera se molestan en hacer una buena portada, tiran de bancos de imágenes gratis y pista. Ya no digamos con las inexistentes correcciones. Conozco casos en los que han firmado con un autor porque querían que la estrella del momento de su editorial sacara un libro de una temática X y ese otro autor ya tenía una historia así. Bloquean su publicación para dar paso a su otro escritor, el que ya era de la casa, y con suerte el del otro lo sacan para ver si por el efecto rebote consiguen alargar el éxito del primero. Con suerte, porque a veces pasa el tiempo del contrato, no se ha publicado nada y te devuelven tu historia cuando ya se ha quemado en el mercado por el otro libro. Sí, esa estrategia de eliminar competencia de esa forma se sigue haciendo en la actualidad. Como digo, hay mil motivos por los que no considero que quiera publicar con editorial (y seguro que los más importantes se me olvida escribirlos por considerarlos demasiado evidentes para mí)

¿Esto es así siempre? ¿De verdad las editoriales son tan malas y los autores de editoriales viven así todos? Por supuesto que no. Ya sabéis que siempre matizo para no generalizar. Porque hay editoriales y editores que se preocupan de verdad por sus autores, que les dejan participar en todo el proceso, que levantan mucho la mano para que el escritor pueda hacer más de lo que debería… Hay autores a los que se les trata genial en las editoriales, que están encantados y que no les importa el postureo para nada. Yo solamente cuento los motivos que veo por los que yo prefiero seguir de autopublicada. ¿Que doy la brasa a veces con el spam? Bueno, intento no hacer demasiado por redes pero a veces es inevitable si quieres que la gente se entere de que sacas nuevo libro (cosa que en muchas editoriales también tienes que hacer tú porque eso no lo incluye tu contrato) Pero sí, hay momentos en los que haces más spam que de costumbre, u ofreces a blogueros que te muevan tu historia, o dependes de que un post o un tuit que compartas, la gente se apiade de ti y le dé like, lo comente y lo comparta. Y con un poco de suerte, te dan like y da gracias por ello.

Es duro ser autopublicado y puede que con una editorial tuviera solamente que escribir y olvidarme del resto. Pero no me divertiría tanto, la verdad. Eso sí, si una editorial me planta mañana un contrato que implique respetar lo antes comentado, yo no diría que no. 

Es decir, que seguiré autopublicándome para poder seguir disfrutando de escribir.

Y no me arrepentiré jamás de ello.

 

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